El zinc es un metal o mineral clasificado como metal de transición. Se extrae del mineral hemimorfita. También llamado calamina. Los primeros usos fueron para crear aleaciones como el latón. Tiene una gran resistencia a la corrosión. Es un metal blando de fácil moldeado. 

El zinc nuevo se usa para impresión, grabado, planchas litográficas o para recubrimiento de tejados y canalones. Son chatarra de láminas de zinc puro y no contienen otro tipo de materiales. El zinc de obra se extrae de retales viejos de zinc limpios y secos y de virutas. Se considera calamina cuando se extrae de piezas viejas de fundición. Con o sin hierro pero sin otros materiales extraños. El zemac es una aleación de zinc con aluminio, cobre y magnesio. Se utiliza para herrajes, componentes de automoción, construcción, electricidad y bisutería. 

El zinc es uno de los materiales que se puede reciclar y que además, no pierde sus propiedades químicas o físicas. El 30% del zinc que se consume actualmente se obtiene del reciclado y el resto del que se consigue en las minas. Del latón reciclado se obtienen 600 tn. de chatarra de zinc y otra gran cantidad, proviene de la chatarra de acero protegido por zinc. En la mayoría de los casos, proviene de la carrocería de los coches. También puede obtenerse del polvo del zinc, filtrado de los hornos de la acería. Aproximadamente un 6%.

Hace algunas décadas, la chatarra de zinc, era sólo un método de almacenamiento para no dañar el ecosistema pero actualmente se reutiliza y así se consigue una gran cantidad de ahorro energético. Hoy en día se llega a reciclar el 90% del zinc disponible para su reciclaje. 

La mayoría de chatarra de zinc se funde en hornos y posteriormente, ese material en estado líquido, se utilizará para nuevos productos. La principal aplicación, casi la mitad del consumo anual, es el galvanizado de acero para protegerlo de la corrosión. 

El zinc es un material que conozco desde mis inicios. Comencé en el mundo del grabado y para ello, como cualquier otro oficio, las prácticas son imprescindibles. Así es como empecé a conocer  este material. De retales conseguidos gracias a fontaneros o albañiles. Es un material que tiene cierta similitud con el oro y la plata en cuanto a la dureza. No tan noble y algo más blando que ellos pero fácil de manejar  y económico. 

Cada vez fui haciendo grabados más complejos y conociendo más a fondo el material. Con la idea de darle mayor realismo a las piezas, comencé a darles forma y volumen y me fui dando cuenta de las posibilidades que tenía para el tipo de trabajos que quería hacer. Empecé a investigar cómo actuaban  algunos ácidos en cuanto al color hasta conseguir los tonos que iba buscando. Posteriormente, comencé a probar con distintos tipos de pintura y cúal era la más idónea según  para qué tipo de trabajos estaba haciendo. Acrílicos, óleo, mezclados entre sí, con aceites etc. Una vez acabadas las piezas comencé a darles barniz para protegerlas y también para conseguir ese brillo que estaba buscando.