En Julio del 2018, Mikel Aranburu fue el artista invitado en la inauguración del lujoso Hotel Lasala Plaza,  situado frente al puerto Donostiarra. Allí realizó Gyotakus en directo. Se trata de una técnica de estampación muy extendida en algunos países asiáticos. Se impregnan los peces de tinta y se hace presión sobre la pieza, con papel de arroz, para transferir la imagen en el papel. Se deja secar. De este modo conseguimos la imagen real: su tamaño, su silueta, la textura de sus escamas, la transparencia de sus aletas.

Los invitados al acto tuvieron el privilegio de conseguir una bolsa de tela con una estampación que Mikel preparó previamente. Y unas estampaciones realizadas allí, en directo, sobre papel de arroz con tinta de calamarFue un cotizado obsequio.

El nuevo hotel por fuera  mantiene la historiada fachada de un edificio de piedra arenisca de principios del siglo pasado frente al viejo puerto de la capital guipuzcoana. Dentro, se hizo un vaciado completo para eliminar pilares innecesarios de cuando servía como dependencias municipales y aprovechar el espacio al máximo, sobre todo el de las habitaciones, muchas de ellas con privilegiadas vistas a los barquitos pesqueros y a la bahía donostiarra.

Las obras dirigidas por el arquitecto Joaquín Zubiria han dado como resultado un sofisticado hotel boutique de seis plantas y 58 habitaciones abierto a su espalda a la pequeña plaza que le da nombre, en pleno Casco Viejo. En la séptima, sobre la azotea, se encuentra la terraza con una alargada piscina, sofás y tumbonas para relajarse al aire libre y disfrutar de una impagable panorámica de 360 grados de la ciudad. Es la gran sorpresa que aguarda a los clientes del Lasala Plaza, que de un rápido vistazo entenderán el por qué del éxito turístico de La Bella Easo.

El mar, la cultura vasca, el estilo clásico francés y el diseño contemporáneo inspiran su decoración. Espacios comunes y habitaciones se han convertido en museos itinerantes donde se exponen fotos, fototipias, grabados, esculturas y demás piezas artísticas en colaboración con varios museos de la ciudad como el vecino Aquarium, el Museo Romano Oiasso, el Museo Naval o el Museo San Telmo. En la entrada, una escultura inspirada en los remos habla de una tradición que termina cada verano con la famosa competición de traineras de la Bandera de La Concha. Construida de madera y cobre por artesanos locales, la instalación refleja el movimiento de los remos en el mar. Al entrar, el mostrador de recepción entra en directo diálogo con esos 13 remos retorcidos en la entrada y se define con formas que recuerdan las de un barco de madera.

La experiencia se completa con el bar-restaurante La Jarana. Bajo la batuta del reconocido chef Ander González, La Jarana Taberna recupera el nombre del antiguo barrio del puerto de Donostia e invita a los comensales a disfrutar de un recorrido por la cocina tradicional vasca. Un viaje actualizado de la mano del producto de proximidad y de temporada lleno de sorpresas que no dejará indiferente a nadie.