El artista donostiarra que transforma materiales olvidados en obras cargadas de cultura popular: «La gente se lleva algo que forma parte de la ciudad»
Desde su pequeño taller en el barrio de Gros, Mikel Aranburu reutiliza objetos para crear piezas únicas que combinan creatividad y conciencia ambiental
Natalia Vázquez DV
Jueves, 25 de septiembre 2025, 07:03
Hay quienes tienen la destreza de ver en una lata oxidada, aparentemente inutilizable para toda la vida, arte. En un pintoresco escaparate en el barrio de Gros de San Sebastián se esconde un pequeño taller donde el artista Mikel Aranburu consigue día tras día «dar una segunda vida» a aquellos materiales que, si bien para muchos son ya considerados desechos, para él se convierten en «una fuente de inspiración» para sus próximas obras de arte enfocadas en la cultura local de la ciudad.
Negocio que nació hace más de 33 años de la mano de la familia Aranburu: «Mi hermana y y yo en los inicios nos dedicamos a grabar en lo que anteriormente era una joyería. Fue un proceso de inquietud por mi parte lo que hizo que finalmente empezáramos a exhibir y comercializar este tipo de piezas», relata Mikel. El acto de reutilizar este tipo de objetos acarrea implícitamente un mensaje que llama a la reflexión: «Con todo esto queremos crear conciencia más allá del acto de reciclar. La belleza está allí donde seamos capaces de crearla y el deseo irrefrenable de los seres humanos de adquirir ‘cosas bonitas’ se puede colmar rescatando materiales».
Además de reivindicar sostenibilidad con sus propuestas, Mikel percibe muy relevante ir adecuándose a las necesidades tanto de los locales como de los posibles extranjeros que acudan a conocer su arte, y qué mejor que darle un estilo donostiarra a sus proyectos: «No puedes tener siempre lo mismo en el escaparate, hay ofrecer a la gente cosas nuevas. Ahora trabajamos mucho a demanda, al final lo que la gente quiere son las cosas que son de aquí, por ejemplo, la clásica gilda, la antxoa del Txepetxa o la internacional tarta de queso de La Viña. Si vendemos la ciudad por su comida, qué mejor que regalarles a los visitantes un recuerdo gastronómico».
Creaciones artísticas que además se reconocen de puertas afuera cuando instituciones como el Ayuntamiento de Donostia encargan al virtuoso construir trofeos para diferentes causas sociales, eso sí, manteniendo siempre la identidad que caracteriza sus obras: «Yo primero les explico que lo que voy a ofrecer es lo que yo hago, mi esencia. Por ejemplo, para el Día de la Mujer me pidieron hacer un premio y entre mi hermana y yo decidimos representar a la mujer como una mariposa, reflejando la libertad y los cambios sociales que han habido en los últimos años».
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Muchos de los visitantes que, atraídos por el llamativo escaparate del local deciden acceder a él para adquirir alguna de sus piezas, se quedan sorprendidos por la procedencia de los materiales: «Cuando les decimos a los extranjeros que la madera de la obra que compran es la de la playa les hace mucha ilusión, porque se llevan algo que es parte de la propia ciudad. Esto es lo que buscamos, que el ‘compra y tira’ tenga nuevamente una compra».
Hasta el momento, Mikel Aranburu ha sabido buscar la forma de ayudar al medio ambiente haciendo lo que a cada uno más le gusta, en su caso, derrochar arte y cultura popular a través de materiales que por desgracia ya han sido olvidados y abandonados, todo ello para «que no se llene el mundo de cosas que en principio parecen inutilizables».




